FUNDACIÓN MUSTAKIS

Santiago, Chile

2017

FUNDACIÓN MUSTAKIS

Santiago, Chile

2017

FUNDACIÓN MUSTAKIS

Santiago, Chile

2017

La reutilización de viejas estructuras en desuso, dotadas de nuevos programas, permite inyectar a estos edificios una renovada vitalidad. Este ejercicio de reciclaje supone un compromiso con la sostenibilidad urbana, manteniendo el dinamismo de los núcleos consolidados.
En los márgenes del casco histórico de Santiago, al lado norte del río Mapocho, el barrio Recoleta se consolidó como parte integral de la ciudad a finales del siglo xix, cuando las aguas del torrente fueron canalizadas. La proximidad del barrio con el corazón de la ciudad, sumada a los nuevos viaductos de metal construidos a principios del siglo xx, impulsaron un dinámico polo de desarrollo urbano donde surgieron, entre otros programas, pequeñas industrias de las cuales algunos vestigios han sobrevivido hasta hoy.
La antigua fábrica de vidrios de Recoleta, cuyos primeros edificios datan de 1920, dio origen a una interesante infraestructura que más tarde se transformaría en factoría de muebles, manteniendo así un uso fabril hasta fines del siglo xx. Allí, un conjunto de antiguos almacenes, alineados en torno a un estrecho pasaje peatonal, conformaron una ciudadela que hoy acoge a un grupo diverso de empresas creativas y de espacios colaborativos. La pieza principal, y la más antigua, es una casona de ladrillos que enfrenta la avenida Recoleta —eje principal del barrio— y que se erige como portada del conjunto. Este edificio alberga las oficinas de la Fundación Mustakis, institución que promueve el desarrollo intelectual y el despertar creativo de los niños por medio de experiencias lúdicas e interactivas.
La habilitación de la antigua construcción hizo necesario dotar al edificio de un núcleo de servicios, que se construye en hormigón y se reviste luego con ladrillo artesanal de características similares al de la estructura precedente. Al interior de esta casona, aquellos tabiques construidos en madera rellena de bloques de arcilla cocida —según antiguas técnicas constructivas— se vacían, quedando a la vista sólo la empalizada. A estos esqueletos se adosa un cristal a fin de mantener la independencia acústica, sin perder la transparencia y la deseada integración entre los espacios. Como un elemento integrador entre el exterior y la vieja casona se propone un pabellón de madera y vidrio que, además, constituye una zona de estar informal. El patio exterior, sobre el cual se construye un pequeño anfiteatro, articula los antiguos almacenes, habilitados como talleres.
Las operaciones de remodelación y restauración son mínimas, evitándose —como estrategia de proyecto— la yuxtaposición, y manteniendo un cierto carácter fabril de los edificios.

FUNDACIÓN MUSTAKIS

Santiago, Chile

2017

Año proyecto: 2015-2016
Año construcción: 2016-2017
Superficie terreno: 5.300 m2
Superficie construida: 2.500 m2
Cliente: Fundación Mustakis
Arquitecto: Cristian Undurraga
Director Ejecutivo: Sebastian Mallea
Colaboradores: Taller Undurraga Devés, Soledad Fernández, Laura Signorelli, Roberto Sáez
Consultores: Ivan Hrepic (estructura)
Contratista: Copps Ltda.
Fotos: Roland Halbe, Roberto Sáez