MUSEO PADRE HURTADO

Santiago, Chile

2012

MUSEO PADRE HURTADO

Santiago, Chile

2012

MUSEO PADRE HURTADO

Santiago, Chile

2012

Canonizado en 2005, el jesuita chileno Alberto Hurtado (1901-1952) consagró su vida a prestar auxilio y consuelo a niños y jóvenes abandonados, misión que hizo de él una figura relevante e insoslayable en el Chile de la primera mitad del siglo xx.
Cuando en 1995 se planteó un concurso para construir el lugar donde reposarían sus restos, no cupo duda: la solución debía ser un pequeño parque abierto a la comunidad. El barrio Estación Central —al oeste del centro histórico– es, en efecto, una zona obrera donde, significativamente, se ubica este santuario. Un barrio que reclamaba espacios públicos donde los vecinos pudieran disfrutar de esparcimiento y tranquilidad. El proyecto fue, pues, la oportunidad de saldar la deuda urbana que allí existía.
El solar se halla rodeado de un conjunto de edificios emblemáticos construidos a mediados del siglo xx: la iglesia, un pequeño hospital, un teatro y las hospederías que proporcionan alojamiento digno a los más desposeídos, además de las oficinas centrales del Hogar de Cristo, institución benéfica que perpetúa el legado de Alberto Hurtado.
La estrategia arquitectónica se hizo cargo del interior de la parcela, confiando al paisajismo la misión de articular las distintas realidades preexistentes. Dentro del parque, desarrollado longitudinalmente, se delimitan zonas muy claras: en primer término un surco confinado por muros de hormigón rústico se incrusta en el terreno dando lugar a un paseo ritual que conduce a la sepultura del religioso, y luego, al este, un conjunto de palmas chilenas define una amplia explanada de césped que acoge las celebraciones masivas. Es al final de este espacio donde se ubica el pequeño museo levantado por el estudio trece años después de haber construido el santuario. A diferencia del proyecto anterior, donde el paisajismo prevalece sobre la arquitectura, aquí el peso de la materia se impone sobre la vegetación. No obstante, la presencia del museo es discreta y no pretende un protagonismo dentro del contexto. Ello no es impedimento para que el pabellón asuma un rol articulador entre los antiguos edificios preexistentes y la geometría orgánica propuesta en el parque. Un muro de hormigón y ladrillos de vidrio dan forma al volumen cerrado y escueto del museo, mientras que el interior se transforma en un microcosmos donde la luz tamizada por los pequeños bloques translúcidos acompaña el recorrido de rampas que articula los distintos niveles de exposición en medio del espacio continuo y dilatado.
El despliegue tridimensional del interior se acentúa a partir de diversas vistas diagonales, cuyos grados de apertura van potenciando esa espacialidad.

MUSEO PADRE HURTADO

Santiago, Chile

2012

Año proyecto: 2008
Año construcción: 2009-2010
Superficie terreno:
Superficie construida: 708 m2
Cliente: Fundación Alberto Hurtado
Arquitecto: Cristian Undurraga
Director Ejecutivo: Soledad Fernández
Colaboradores: Taller Undurraga Devés
Consultores: Rodrigo Mujica, VM Ingeniería Estructural (estructura)
Contratista: Brotec-Icafal
Fotos: Sergio Pirrone, Sebastian Mallea, Roberto Sáez